SEO negativo
Los peligros del SEO negativo utilizado para desacreditar a la competencia

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Que la pandemia trajo consigo varios avances positivos y muy necesarios en el ámbito de la transformación digital es ya un hecho. Pero, del incremento de la conectividad y el teletrabajo se han desprendido otros riesgos adicionales, que van desde los cibercrímenes, hasta las prácticas de Blackhat SEO para perjudicar a las marcas. 

En el mundo de la consultoría SEO los expertos han señalado que durante la pandemia se hicieron más comunes prácticas maliciosas cuyo objetivo primordial es perjudicar los resultados de búsqueda de sitios webs competidores en buscadores como Google o Bing. De hecho, según un estudio del portal Reboot Online, más del 18% de las empresas han considerado sabotear el negocio online de sus competidores directos. 

De ahí que muchas de las agencias o consultoras digitales hayan comenzado a fortalecer sus servicios de blindaje y protección a la reputación online. Los actos de sabotaje en línea implican dañar irreparablemente la reputación de una empresa a través de varias técnicas. Entre ellas destacan la creación de backlinks tóxicos y spam en páginas de baja calidad que se apuntan a la web que se desea perjudicar, para causar una penalización de Google, o incluso piratear un sitio web. 

También destaca el hackeo directo de sitios web, que consiste en crear links salientes a otros sitios o redirecciones a páginas de baja reputación. Todo ello se hace por ejemplo,  para desacreditar los productos o servicios de un competidor, con el objetivo expreso de dañar su presencia en la red. A diferencia de un ataque de ransomware o algo similar, el sabotaje en línea no trata de obtener acceso a información confidencial y secuestrarla, sino de perjudicar la credibilidad de un sitio y su marca. 

Las personas que tienen un sólido conocimiento de SEO pueden ser más capaces de utilizar tácticas negativas en este ámbito. En el núcleo de la mayoría de las estrategias de marketing de las empresas se encuentra una inversión en servicios de SEO para aumentar el tráfico orgánico enviado al sitio web de la marca. El SEO negativo implica la ejecución de esas prácticas a la inversa, mediante técnicas poco éticas que impacten negativamente a las marcas rivales en la clasificación de los motores de búsqueda.

 

Las consultoras SEO y su poder para combatir el SEO negativo

Una consultora de SEO debería se capaz de monitorear continuamente no solo el rendimiento y los niveles de tráfico de un sitio, sino también de realizar informes recurrentes de la seguridad de la página en los que se verifiquen los perfiles de los enlaces, así como el valor y la tendencia de puntuación de autoridad de las webs a enlazar.

Para Jose Kont, Director Ejecutivo de la Consultora ILB, debemos recordar “que en el SEO los enlaces funcionan como votos de confianza y son una parte importante del algoritmo de posicionamiento de Google. Las marcas pueden controlar el contenido de sus propiedades digitales o su propio sitio web, pero no son capaces de gestionar quién enlaza nuestro contenido. Por ejemplo, todos los usuarios de Internet hemos compartido links por Whatsapp o en nuestras redes sociales, y dichos portales no tienen la capacidad de realizar un control sobre estas acciones. 

El anterior mecanismo ha hecho que los portales de una marca tengan riesgo de que usuarios malintencionados coloquen links hacia la marca desde otros sitios de dudosa procedencia, que se utilizan para desprestigiar otras propiedades digitales. En todo este proceso, resulta que es algo 100% transparente para los usuarios quienes puede ser que nunca detecten este tipo de mecanismos. 

Es por ello por lo que esta labor cada día es más importante ya que existen mecanismos para indicarle a los motores de búsqueda cuáles enlaces si debe considerar para la valoración de un portal que administramos y cuáles no”. 

Si la situación es constante o muy grave, existe la posibilidad de solicitar la desautorización a Google para que eche el cierre sobre aquellos links maliciosos que pudieran estar afectando a nuestro sitio. Aún así, este puede resultar un paso engorroso. Kont considera que “este problema ha crecido tanto que hoy por hoy existen distintas maneras de reportar este tipo de ataques contra un portal. 

Ya sea que a través de un archivo se consoliden todos los enlaces maliciosos y se envíen como paquete a Google, o que lo vayamos haciendo individualmente uno por uno. El gran reto también es entender si un enlace es ‘malo’ o ‘bueno’, ya que en el tema de posicionamiento dicha valoración parte del contexto desde donde una marca recibe una mención a través de un enlace. 

Por ejemplo, si una marca se dedica a la comercialización de bienes inmuebles, es lógico que dicha marca se encuentre en páginas de esa industria o directorios del sector inmobiliario. Sin embargo, si la marca empieza a recibir muchos enlaces de industrias no relacionadas como comida, moda, tecnología, ese tipo de enlaces se pueden considerar malos o incluso hasta ‘tóxicos’ ya que no tienen una correlación natural con el portal al que se dirigen”. 

En caso de que queramos evitar que nuestro sitio sea hackeado Kont recomienda “contar con un equipo de apoyo especializado en ciberseguridad, que integre capas de monitoreo para garantizar la fiabilidad de los portales, y en el caso del tema de blindaje digital, mantener un monitoreo de autoridad del dominio, así como realizar cada cierto tiempo auditorías de backlinks para garantizar que estos sean de alta calidad y erradicar los que presenten señales de toxicidad”. 

Seguir estas recomendaciones implica utilizar cierto tipo de tecnologías. Para Kont e ILB, “es fundamental contar con las herramientas adecuadas. En el caso de Google, ofrece distintas herramientas. La más completa para todos estos propósitos es la GSC (Google Search Console). Por otro lado, plataformas especializadas en monitoreo de SEO o posicionamiento en buscadores como SEMRush, o AHrefs, ofrecen funciones de análisis de backlinks y de desautorización de enlaces”.

Lo que está claro que existen múltiples tácticas para dañar la reputación en línea de una empresa, así como que la falta de ética siempre encuentra exponentes dispuestos a hacerlo. La clave para las marcas radica en asesorarse muy bien en estos temas, para evitar darse cuenta del daño causado a su reputación hasta que sea potencialmente demasiado tarde.

 

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