Es la metodología que permite enfocar a los gestores y desarrolladores de un proyecto web, en la audiencia a la que está orientada el espacio digital que se construye.

Gracias a eso es posible determinar cuáles son sus necesidades y además entender los objetivos que guiará a su visita, de modo de diseñar pantallas que ofrezcan lo que este tipo de usuarios está buscando. Esta metodología fue desarrollada por Alan Cooper (1998) y consiste en definir arquetipos que representen a los usuarios potenciales describiendo su perfil demográfico y psicográfico, a fin de entender quiénes son, cuáles serán sus requerimientos y sus metas. De esta forma se podrá saber con anticipación que incorporar y qué desechar al momento de definir el contenido de las pantallas. El objetivo es  evitar trabajar para un “usuario elástico” que sería el resumen de todos los usuarios con todas las necesidades y posibilidades, ya que las interfaces que se produjeran a través de ese proceso estarían llenas de características que molestarían más de lo que ayudarían a los usuarios individuales.

Sin embargo, las “personas” desarrolladas de esta manera no deben enfocarse sólo como una lista de tareas sino más bien, deben representar la narración del trabajo realizado por alguien en el transcurso de un día, como también de sus destrezas, actitudes, ambientes y metas. Por lo mismo, ayudan a responder preguntas tales como: ¿Qué información necesita en qué momento del día? ¿Trabajan sin interrupciones hasta completar sus tareas o es al contrario? Y, principalmente ¿por qué usan el producto que se ofrece en el sitio web?

Más información sobre el trabajo de Cooper:

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