John McCarthy de la Universidad de Standford ofrece una definición sencilla de lo que es la inteligencia artificial (IA), y quizá es mejor iniciar precisamente con eso. En palabras muy sencillas nos dice que: “Es la ciencia y la ingeniería de hacer máquinas inteligentes, especialmente programas informáticos inteligentes.”

La inteligencia artificial ha basado su avance en hallazgos lógicos, matemáticos, cibernéticos, neurocientíficos, y de tecnología de la información.

 

Es una disciplina que nace concretamente en 1956 en una conferencia que se lleva a cabo en el Dartmouth College, Universidad ubicada en Hanover, Nuevo Hampshire, territorio de los Estados Unidos.

 

En dicha conferencia los expertos John McCarthy y Marvin Minsky, a quienes se conoce como los padres de la inteligencia artificial, se convirtieron en los motores indispensables en el esfuerzo para crear máquinas inteligentes durante los próximos cincuenta años.

 

El dilema surge cuando nos preguntamos qué es la inteligencia y cómo puede definirse. Las definiciones que conceptualizan la inteligencia como una propiedad exclusiva de los seres humanos, y de varios animales (debates aparte),  se sustenta en ciertos pilares:

 

  • La lógica
  • El razonamiento
  • El aprendizaje a través de la experiencia
  • El uso del conocimiento
  • La creatividad

 

La pregunta es entonces si esas facultades pueden transformarse en símbolos y caracteres y que a su vez puedan ser transmitidos a una máquina y expresados por esta.  

 

Aún en medio de esta incertidumbre los estudios de inteligencia artificial han logrado algunos avances que si bien damos por sentado, son sencillamente impresionantes.  

 

Claros ejemplos podrían ser los motores de búsqueda que utilizamos todos los días, un software de asistencia personal inteligente como Siri, el Google Translate, o los sistemas de navegación de vehículos.

 

Antecedentes de la Inteligencia Artificial

 

Algunos de los antecedentes de estas maravillas modernas pueden situarse en tres momentos clave.

 

  • A nadie le costará recordar como la supercomputadora inteligente  Deep Blue de IBM se convirtió en el año 1997, en la primera computadora en ganar varios juegos de ajedrez a Gary Kaspárov, quien fuera el campeón mundial de 1985 a 2000.

 

  • El segundo momento tiene lugar cuando el sistema de respuesta a preguntas de IBM de nombre Watson, ganó el concurso televisivo de trivia, Jeopardy, en el año 2011.

 

  • Y el tercero, aunque no menos impresionante, se da cuando en 2014 un chatbot de nombre Eugene Goostman, logró persuadir a miembros del jurado evaluador del Test de Turing de que era un chico ucraniano de 13 años de edad.

 

Esto no significa que los impulsores de la inteligencia artificial estén satisfechos con lo que se ha alcanzado, o que el progreso de la IA de dé por concluido. Los expertos predicen al menos cincuenta años más de ensayo y error para lograr emular totalmente la inteligencia humana.

 

Es simplemente un tema demasiado amplio y complejo para ser resuelto en un corto período de tiempo. Sin embargo, los avances que se han hecho hasta ahora han influido tanto como que han dado forma al mundo en el que vivimos.

 

¿Hacia dónde se dirige la Inteligencia Artificial?

 

Evidentemente, y como se ha venido sugiriendo, la meta de la inteligencia artificial es básicamente la creación de una máquina que sea capaz de razonar, resolver problemas, y pensar de manera abstracta.

 

En la práctica, esta inteligencia artificialmente emulada debería encontrarse en condiciones de reflejar una capacidad amplia y profunda para comprender su entorno con la finalidad de discernir situaciones, y de tomar decisiones autónomas.  

 

Para poder interactuar adecuadamente con el ambiente social, los entes que posean inteligencia artificial deberían ser capaces de comprender las emociones humanas, algo que suena (por ahora), irreal. Nadie se imagina a una computadora escuchando los problemas amorosos de una chica en un jueves cualquiera.

 

Aunque la idea de un sistema operativo inteligente que sea sensible y que interactúe con un hombre solitario llegando a comprenderlo, e incluso a entablar una relación sentimental con él, ya ha sido explorada por Hollywood, y francamente no parece descabellada.

 

 

 

Con el fin de gestionar los problemas de manera óptima, la inteligencia artificial debería ser capaz de implementar la creatividad en sus operaciones.

 

Sin embargo para lograr este objetivo los científicos tienen que centrarse en una amplia variedad de conceptos complejos que actuarán como sus bloques de construcción, tanto individualmente, como en correlación.

 

Los constructores de la futura máquina inteligente necesitan implementar en su trabajo los estudios empíricos de sistemas inteligentes que ya sean una realidad (principalmente de los propios seres humanos), así como los resultados de la exploración y análisis teóricos de posibles sistemas de inteligencia basados en sus mecanismos y representaciones.

 

Todos estos factores serán esenciales para la resolución de problemas relacionados con los sistemas inteligentes que ya existen, así como para el diseño de nuevas máquinas inteligentes o semi-inteligentes.

 

La Inteligencia Artificial ya impacta el mundo del marketing

 

Algunas de las repercusiones más positivas de la inteligencia artificial en el mundo del marketing se han dado gracias a la afluencia de datos e información que reina actualmente. Hoy en día, las empresas pueden recopilar y procesar una gran cantidad de datos de forma sistemática y organizada.

 

Una vez con ellos, las empresas son capaces de analizarlos para obtener información valiosa que guíe las estrategias de venta. De esa cuenta se han presentado varias soluciones de software que buscan simplificar el proceso de obtención de la información, así como realizar un análisis predictivo.

 

La forma en la que evolucionan los algoritmos también influye en la manera de gestionar los datos. El aprendizaje automático por ejemplo, es un algoritmo de predicción y toma de decisiones basado en datos que se combinan con el procesamiento del lenguaje natural.

 

Su implementación proporciona soluciones útiles para la elaboración de estrategias empresariales que tengan como objetivo general aumentar la productividad de los colaboradores y el compromiso con el cliente, la competitividad en el mercado, y el crecimiento de la marca.

 

Prueba de esto es que los ingresos procedentes del Big Data en todo el mundo sumaron hasta 122.000 millones de dólares estadounidenses en el año 2015. Para el año 2020, se prevé que esta cifra supere los 200.000 millones de dólares.

 

Algunas de las incertidumbres que surgen al hablar de IA

 

La inteligencia artificial no ha estado exenta de generar cierta preocupación. Al punto de que voces tan autorizadas como el fabuloso astrofísico Stephen Hawking han calificado en diversas ocasiones a la Inteligencia Artificial como el peor error que podría cometer la humanidad.

 

 

La mayoría de los investigadores en el campo de la inteligencia artificial afirman que la inteligencia general en las máquinas se lograría durante los siguientes cincuenta años. Si así fuera, el mundo tal y como lo conocemos cambiaría bastante.

 

Recordemos que los sistemas de inteligencia artificial tienen capacidades de procesamiento de datos y análisis predictivo que superan a los de los seres humanos en gran medida.

 

Para lograr un rendimiento óptimo son regidos por un conjunto de reglas cuidadosamente elegidas para alcanzar metas. Es decir que actúan con un grado alto de autonomía.

 

Pero es debido  a esa autonomía que son capaces de realizar un desequilibrio con respecto a sus usuarios, ya que si un problema potencial no fue abordado en la programación, el sistema lo llevaría a cabo por sí sólo.

 

El problema se plantea de esta manera porque es imposible para los humanos predecir todas las situaciones y escenarios factibles, y a la la vez crear algoritmos adecuados para ellas.

 

El problema debe abordarse proporcionando unos criterios de seguridad claros que busquen minimizar el daño si se produce un error. Por otra parte, la atribución adecuada de la responsabilidad es una cuestión que debe abordarse en relación con los esfuerzos de inteligencia artificial.

 

Los seres humanos deberían definir entonces una especie de sistema moral según el cual se regirá el comportamiento de la IA. Pero el simple hecho de discutir las cuestiones de la ética en la inteligencia artificial es un tema muy, pero muy complejo.  

 

La cuestión más trascendental que surge es ¿Quién va a estar a cargo de la toma de decisiones respecto a la inteligencia artificial en general? Sin duda todos nos vamos a beneficiar de los avances que traerá la inteligencia artificial, tales como la cura a algunas enfermedades, los viajes espaciales, la reducción de las jornadas laborales y un largo etcétera.

 

Pero, quién va a encargarse de la parte difícil, el velar porque las implicaciones de la inteligencia artificial no se salgan de control y terminen en nuestra contra.

 

¿Paranoia?, ¿Tú qué opinas?