Las transferencias instantáneas de Visa y Mastercard ya son una realidad en camino. Los sistemas de pagos inmediatos de Argentina, Brasil y otros países le están disputando a las dos gigantes un negocio que hasta hace poco dominaban sin competencia. Es una especie de “mundial” de los pagos: sin pelota, sin contacto físico, pero con millones de dólares en juego.
¿Qué es el nuevo servicio? Enviar plata solo con el número de la tarjeta
Dos fuentes del sistema financiero confirmaron a iProUP que Visa y Mastercard aceleraron negociaciones con bancos locales para lanzar un servicio llamado AFT (Account Funding Transactions), bajo las marcas Visa Direct y Mastercard Move.
¿Cómo funciona? Muy simple: permite mandar dinero a alguien del país o del exterior sin necesidad de CBU ni alias. Solo hace falta el número de la tarjeta, porque la plata viaja por las redes de Visa y Mastercard.
Christian Balatti, country manager de Stefanini Argentina, destaca dos ventajas:
“Visa Direct garantiza disponibilidad de fondos en menos de un minuto, 24/7, superando los límites horarios del sistema bancario.”
“Permite debitar desde una tarjeta de crédito o cuenta bancaria con la de débito. Esto habilita fondeos de billeteras, transferencias entre cuentas propias en distintas entidades y pago de servicios.”
Diego Kupferberg, analista de Banca & Fintech de Taquion, suma otro punto a favor:
“Hoy el proceso de ‘cargar saldo’ en muchas billeteras tiene fricciones: tiempos de acreditación, límites operativos, dependencia del banco. Las AFT resuelven eso, permitiendo tomar los fondos desde la tarjeta, con el consentimiento del usuario.”
El plan no es solo para Argentina: durante junio, ambas marcas desplegarán equipos técnicos en varios países de la región al mismo tiempo.

La pregunta del millón: ¿quién gana plata con una transferencia?
Hoy, nadie. Como revela un alto mando fintech:
“Al pagar con una transferencia, nadie gana plata.”
Ese es el problema de fondo: monetizar las transferencias. De hecho, como adelantó iProUP, la Cámara Fintech busca reducir el uso del alias en los comercios, sobre todo por motivos tributarios, ya que lo contable es lo que más pesa para que un negocio adopte un medio de pago.
Sobre quién definirá los precios, Balatti explica:
“Las redes fijan el interchange fee, pero los adquirentes locales definirán el margen final. La presión no vendrá de Visa y Master, sino de la competencia entre implementadores.”
Ignacio E. Carballo, director del Centro de Finanzas Alternativas de la UCA, agrega:
“La reducción del precio se daría solamente ajustando pricing para que el ruteo por la red de tarjetas cierre económicamente y estos gigantes tienen la espalda para hacerlo.”
El BCRA también tendrá su rol: deberá decidir “si regula las AFT como fondeo, sin arancel; o cuasi-compra, con arancel”, señala Kupferberg. Y Balatti suma un dato clave para los comercios chicos: el sistema “vuelve discutible la necesidad de un Point de MP u otros terminales, en particular para pequeños comercios, que están ‘apretados’ en costos”.

El verdadero premio: controlar el dinero digital (y los datos)
Más allá de las comisiones, lo que está en juego es quién controla los flujos de dinero digital. Carballo lo plantea así:
“Visa y Mastercard buscarán ser algo más que un plástico: capturar los flujos. Es una estrategia global. MODO y Mercado Pago deberán defender el hábito y el control.”
Y hay otro tesoro escondido: los datos. Kupferberg marca la diferencia clave entre un sistema y otro:
“En el QR, circulan por COELSA y quedan disponibles para bancos y fintech bajo normas locales. En las AFT, quedan bajo las reglas de Visa y Mastercard, que son empresas extranjeras.”
Mientras tanto, los sistemas regionales preparan sus contraataques: el NFC de COELSA avanzará hacia “Extracash”, que permitirá sacar plata de la caja de ahorro directamente con el celular y, a largo plazo, pagar el transporte público.
El partido recién empieza, pero todos quieren el trofeo: el que gane controlará la infraestructura financiera de los pagos digitales.
La reputación, el otro activo en juego
Para Visa y Mastercard, esta batalla no es solo económica: también está en juego su imagen como referentes globales de los pagos. Que dos gigantes que dominaban el negocio “a escala planetaria” hoy pierdan terreno frente a sistemas locales como PIX o el QR argentino es, en sí mismo, un golpe a su reputación de invencibles. El servicio AFT es también una forma de demostrar que pueden reinventarse y ser “algo más que un plástico”, como describe Carballo.
La confianza juega en ambos lados de la cancha. A favor de las tarjetas pesa su experiencia en gestión de riesgo y fraude, un punto crítico porque los bancos son quienes terminan respondiendo cuando algo sale mal: ningún jugador quiere asociar su marca a un sistema inseguro. Pero en contra aparece la desconfianza política y de soberanía: el cruce entre Donald Trump y Lula Da Silva por PIX mostró que las redes de tarjetas pueden ser percibidas como empresas extranjeras que controlan información sensible. Como advierte Kupferberg, en las AFT los datos de las operaciones “quedan bajo las reglas de Visa y Mastercard”, mientras que en el QR permanecen bajo normas locales. Para los usuarios y los gobiernos de la región, esa diferencia no es menor: define en quién se confía el dinero y los datos de millones de personas.





