En la era de las redes sociales, la reputación digital de los emprendimientos se ha vuelto más frágil y decisiva que nunca: nueve de cada diez consumidores investigan online antes de comprar, y la presencia en internet suele ser la primera, y más poderosa, impresión que recibe un cliente potencial.
Una reputación que se construye y se destruye en público
La llegada del entorno digital transformó la relación entre marcas y consumidores. Hoy, entre reseñas, comentarios y menciones en redes sociales, los emprendedores enfrentan un nivel de exposición sin precedentes. A pesar de que la reputación digital es uno de los activos más valiosos de un negocio, también es uno de los más volátiles.
“La reputación se conforma de lo que haces, de lo que decís y de lo que otros dicen de vos. Esto ya era antes de internet, pero la era digital hizo que esta reputación se vuelva más frágil y volátil, y hay que cuidarla más que nunca.”— Martina Rua, especialista en innovación, Manual de Emprendedores (Temporada 2, Cap. 6)
Rua destacó que fenómenos cotidianos como contar estrellas en Google o leer comentarios antes de una compra tienen un impacto directo en las ventas, incluso cuando hay manipulación del entorno digital. Por eso, subrayó que los emprendedores deben trabajar activamente en su identidad digital.

Tomar posición: el riesgo que puede convertirse en ventaja
Las redes sociales dejaron de ser simples canales de difusión para convertirse en espacios de interacción permanente. Los consumidores esperan respuestas rápidas, cercanas y personalizadas, lo que convierte la presencia digital en un motor activo de crecimiento.
Para Marcelo Romeo, CEO de la agencia Agens, posicionarse con claridad sobre determinados temas puede ser una fortaleza:
“Si te querés congratular con todos, probablemente la comunicación sea un poco vaga o gris, no termina enamorando a nadie. No se tiene que contentar a todos, y eso está bien.”— Marcelo Romeo, CEO de Agens
Romeo, creador de campañas como Paga Dios y Motosierra o Licuadora, sostuvo que la clave de la relevancia está en interpelar las agendas de los consumidores y encontrar puntos de conexión genuinos con el producto. Señaló que los límites de lo que una marca puede decir se han ido desplazando, aunque trazó una frontera clara: la ética y el buen gusto.
Cómo responder a las críticas sin perder la identidad
La mayor exposición en internet también implica mayor vulnerabilidad ante comentarios negativos. Los consumidores tienden más a dejar reseñas negativas que positivas, y una racha de malas calificaciones puede condicionar las ventas futuras.
Juan Manuel Navarro, dueño de Churros El Topo, comparte su enfoque con un ejemplo concreto:
“Nosotros si recibimos una crítica constructiva tratamos de corregir. Pero si es una mentira, o solo busca dañarte, saltamos y contestamos irónicamente. No nos quedamos callados y aprendimos a responder, obviamente siempre con altura y desde el respeto.”— Juan Manuel Navarro, dueño de Churros El Topo
Navarro relató cómo la respuesta irónica a un comediante que criticó sus churros con roquefort se viralizó, llegó a medios de comunicación y fue tema de debate incluso en España. La lección que extrajo: una respuesta bien ejecutada puede tener un alcance impresionante, y además es gratuita. En su caso, la estrategia se integró a la identidad de la marca, aunque optaron por mantenerse alejados de temas políticos: “los churros no tienen ideología”.

Cuándo una queja se convierte en crisis y cómo actuar
Una queja aislada genera ruido, pero no necesariamente compromete la imagen del negocio. El problema escala cuando el mensaje negativo se viraliza, proviene de una persona con influencia o desencadena una cadena de reseñas negativas. En ese punto, la percepción pública del negocio comienza a verse afectada.
“Los errores más comunes son no reaccionar, agredir al consumidor, o borrar los comentarios. En la era digital nada se borra, vuelve a aparecer y eso puede generar el efecto opuesto, agrandar la conversación hasta que sea una bola de nieve.”— Martina Rua
Para Romeo, las crisis de reputación también pueden convertirse en una oportunidad. Su recomendación principal es no esperar 24 horas para definir una estrategia, ya que la demora amplifica el daño. Además, las críticas constructivas deben tomarse como insumo para mejorar.
“Lo que puede ganar un emprendimiento en redes sociales es lo mismo que puede perder. Hoy un pastelero del conurbano puede ser tan o más famoso que el pastelero de la televisión abierta. Es un fenómeno donde ya no mandan quienes tienen más plata, sino quienes tienen la mejor estrategia y están dispuestos a arriesgarse más.”— Marcelo Romeo





