Una buena experiencia multiplica la confianza
Durante años, muchas marcas apostaron a que un buen producto y un precio atractivo eran suficientes para ganarse al cliente. Eso ya no es así. Hoy pesa mucho cómo se siente una persona al comprar, cómo la atienden y qué pasa cuando algo sale mal. El Informe de tendencias de experiencia del cliente 2026 de Qualtrics, una empresa que se dedica a medir la experiencia de clientes y empleados, lo deja claro. Cuando la experiencia de compra es positiva, el consumidor tiene cuatro veces más probabilidad de recomendar la marca y otras cuatro veces más de confiar en ella. Además, es dos veces y media más probable que vuelva a comprar. Dicho de otra forma, una buena experiencia no solo deja una buena impresión, también trae de regreso al cliente.

Calidad y precio siguen pesando, pero en equilibrio
Que el precio ya no baste no quiere decir que haya dejado de importar. Según el mismo informe, el 46 % de los consumidores prefiere una marca cuando siente que la calidad y el precio están equilibrados, y un 42 % dice que la calidad influye en su decisión de compra. Lo que el cliente busca, entonces, no es necesariamente lo más barato. Busca sentir que lo que paga vale la pena. Cuando esa relación se rompe, la lealtad se vuelve frágil, por más bajo que sea el precio.

El servicio al cliente marca la diferencia
Hay un factor que muchas empresas siguen dejando en segundo plano: la atención. De acuerdo con Qualtrics, el 29 % de los consumidores elige una marca por su servicio al cliente, casi tres de cada diez. Esto se nota sobre todo cuando hay un problema, porque ningún producto es perfecto y hasta el mejor puede fallar. Emma Sopadjieva, líder de estrategia de experiencia al cliente en Qualtrics, insiste en que por eso vale la pena invertir en resolver rápido y bien. Un error bien atendido puede incluso fortalecer la relación. Uno mal resuelto, en cambio, suele terminar con el cliente yéndose y contándoselo a otros.

Escuchar al cliente va más allá de las encuestas
Para ganarse la confianza también hay que escuchar, y ahí muchas empresas se quedan cortas. La mayoría sigue dependiendo de las encuestas que ellas mismas envían, y aun así sienten que no les dan suficiente información. Terry Anderson, especialista en productos de experiencia del cliente en Qualtrics, señala que mientras tanto se pierde lo más valioso: las opiniones que el cliente da sin que se las pidan, en una llamada, un chat, un correo o una publicación en redes. Para Anderson no es un simple descuido, sino un problema de fondo. Quienes hablan con los clientes, como los centros de atención, y quienes analizan los datos suelen trabajar con sistemas separados. La información está ahí, pero no llega a quien decide.
IA en atención al cliente: rápida, pero sin perder lo humano
La inteligencia artificial (IA) ya es parte del servicio al cliente en muchas empresas, aunque no siempre para bien. Según el informe, la mayoría la usa para ahorrar costos más que para atender mejor, y eso se nota. Entre quienes interactuaron con agentes de IA, un 20 % no notó ninguna mejora y reportó más fallas que con una persona. Además, la mitad de los encuestados siente que la IA hace más difícil hablar con alguien de carne y hueso. No es que la gente rechace la tecnología. Matt Trickett, experto en estrategia de experiencia en Qualtrics, reconoce que la IA aporta rapidez y permite atender a más personas. Pero también recuerda que quien pide ayuda espera calma, empatía y algo de flexibilidad. El reto está en lograr las dos cosas a la vez.

Lo que cuesta una mala experiencia
Al final, precio, calidad y servicio funcionan juntos, y descuidar uno afecta a los otros dos. El informe de Qualtrics lo resume con un dato que debería preocupar a cualquier marca: una de cada dos experiencias negativas hace que el cliente gaste menos en ella. Cada mala interacción, entonces, no se queda en una molestia; termina reflejándose en las ventas. Cuidar cada contacto con el cliente, escuchar lo que dice aunque no se le pregunte y usar la tecnología para atender mejor, no solo para gastar menos, ya es parte de la reputación de una marca. Y esa reputación, tarde o temprano, se ve en los números.





