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El incidente entre Lufthansa y Qatar Airways que pone a prueba la reputación de la aviación colombiana

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En la noche del 19 de abril de 2025, dos aeronaves estuvieron a menos de 200 metros de colisionar mientras se aproximaban simultáneamente a la misma pista del aeropuerto internacional El Dorado de Bogotá. El incidente aéreo El Dorado involucró al vuelo QR8174 de Qatar Airways Cargo proveniente de São Paulo y al vuelo LH542 de Lufthansa procedente de Frankfurt, y aunque terminó sin consecuencias graves, dejó una pregunta abierta: ¿Qué tan afectada quedó la reputación de las aerolíneas y de la autoridad aérea colombiana?

Lo que ocurrió en el radar

Ambas aeronaves se dirigían a la pista 32L del El Dorado cuando la torre de control indicó a la tripulación de Lufthansa mantenerse en segundo lugar. Durante la fase final de aproximación, el vuelo LH542 ejecutó una maniobra de go-around, es decir, abortó el aterrizaje y ascendió nuevamente, al detectar que la separación con la aeronave de Qatar Airways no era la adecuada.

Datos registrados por plataformas como Flightradar24 evidenciaron que, en el momento de la maniobra, ambas aeronaves registraron una distancia vertical menor a la habitual. El vuelo de Qatar Airways aterrizó en su primer intento, mientras que el LH542 completó su aterrizaje pocos minutos después, sin demoras graves ni afectaciones a la programación del aeropuerto.

¿Qué provocó la situación?

Según la Aeronáutica Civil de Colombia (Aerocivil), la pista 32 Derecha quedó temporalmente fuera de servicio por el bloqueo de una tercera aeronave, lo que obligó a redirigir todos los vuelos en aproximación hacia la pista 32 Izquierda. Esta concentración de tráfico provocó que la separación horizontal entre ambas aeronaves disminuyera, aunque la autoridad aseguró que “en todo momento se mantuvo una separación vertical controlada y segura”.

La tripulación de Lufthansa, según Aerocivil, actuó “bajo los más altos estándares de seguridad y siguiendo los parámetros establecidos en la carta de aproximación”, tomando la decisión de forma autónoma y profesional.

Lo que dijeron Lufthansa y Qatar Airways

El Grupo Lufthansa confirmó el incidente mediante un comunicado oficial:

“Podemos confirmar que anoche se presentó un incidente durante la aproximación a Bogotá, durante el aterrizaje en el aeropuerto de El Dorado.”

La empresa explicó que, tras el cierre temporal de la pista, “todo el tráfico fue desviado repentinamente a otra pista, lo que provocó que el avión de carga operara por debajo de la altura de aproximación requerida, dando lugar a una separación reducida”, y que por ello su tripulación “inició una maniobra de aproximación frustrada. Se trata de un procedimiento estándar y de precaución, y la situación se gestionó de forma adecuada y profesional.”

Qatar Airways no emitió declaraciones públicas sobre el incidente.

La reputación en juego: ¿cómo quedaron las aerolíneas y la Aerocivil?

Más allá de los protocolos técnicos, este incidente tiene implicaciones directas sobre la credibilidad y reputación de los actores involucrados.

Lufthansa salió relativamente bien parada. Su comunicado fue oportuno, claro y técnico, lo que transmite transparencia y control. La decisión autónoma de su tripulación de ejecutar el go-around es precisamente el tipo de acción que refuerza la confianza del pasajero. Sin embargo, la ausencia de una declaración más empática hacia los pasajeros y el público general deja un vacío comunicacional que podría haber fortalecido aún más su imagen.

Qatar Airways, al no emitir ningún pronunciamiento, apostó por el silencio como estrategia. En gestión de reputación, el silencio ante un incidente de esta magnitud puede interpretarse como falta de transparencia, especialmente cuando el evento circula ampliamente en medios y redes sociales.

La Aerocivil enfrenta el mayor reto reputacional. Si bien su respuesta técnica fue correcta, la institución quedó expuesta por una gestión operativa que permitió que dos aeronaves redujeran su separación de forma notable. En un entorno donde la confianza ciudadana en la seguridad aérea es fundamental, este tipo de situaciones erosiona la credibilidad institucional, independientemente de que todo haya terminado sin consecuencias.

¿Qué deberían hacer para proteger su reputación?

Para Lufthansa y Qatar Airways:

  • Comunicar con rapidez y empatía. No basta con confirmar el incidente en términos técnicos. Las aerolíneas deben dirigirse también a sus pasajeros con un mensaje humano que transmita seguridad y cuidado.
  • Ser transparentes sobre los protocolos activados. Explicar públicamente qué medidas se tomaron y por qué refuerza la confianza y demuestra madurez institucional.
  • Monitorear la conversación digital. El incidente circuló en redes y plataformas de seguimiento de vuelos. Ignorar esos espacios equivale a ceder el control del relato a terceros.

Para la Aerocivil:

  • Publicar un informe técnico detallado. La transparencia en los hallazgos del análisis operacional es clave para recuperar credibilidad ante la opinión pública y la comunidad aeronáutica internacional.
  • Comunicar las medidas correctivas. ¿Qué cambios operativos se implementarán para evitar que una situación similar se repita? Responder esta pregunta públicamente es indispensable.
  • Establecer responsabilidades claras. Las autoridades deben investigar si hubo fallas en la gestión del tráfico aéreo esa noche y, de ser el caso, actuar con rigor sobre los responsables. La impunidad ante errores operacionales en aviación no solo es peligrosa: destruye la confianza institucional.
  • Fortalecer la comunicación de crisis. La Aerocivil necesita un protocolo de comunicación pública más ágil y empático, que no se limite a desmentir versiones, sino que lidere el relato desde el primer momento.

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