No hay productos en el carrito.

Costa Rica apuesta por una red de ángeles inversionistas para impulsar su ecosistema de startups

Tabla de contenidos

Costa Rica está construyendo su propia red de ángeles inversionistas, una iniciativa que busca acercar capital, conocimiento y mentoría a las startups de mayor potencial de la región, al tiempo que forma a una nueva generación de inversionistas que hoy no sabe cómo entrar al ecosistema tecnológico. Durante años, el camino habitual para quienes buscaban invertir en el país pasaba por depósitos a plazo, bonos o bienes raíces, pero un grupo creciente de empresarios y ejecutivos está empezando a mirar hacia otro lado: las startups como clase de activo con potencial de crecimiento a largo plazo.

Quién está detrás de la iniciativa

La aceleradora Parque Tec es la organización impulsora de Costa Rica Angels, una red diseñada para apoyar directamente el crecimiento de startups mediante montos de inversión menores a los US$50.000. La plataforma busca conectar a emprendedores de alto potencial de crecimiento con capital inteligente y redes globales de inversión, y al mismo tiempo formar a la siguiente generación de inversionistas para que tengan acceso a los proyectos con mayor capacidad de generación de valor económico en la región.

Marcelo Lebendiker, cofundador y presidente de Parque Tec, explicó que la propuesta amplía el círculo de quienes pueden sumarse al ecosistema emprendedor: “Esta iniciativa es muy refrescante, porque amplía muchísimo el espectro de quienes quieren incorporarse al ecosistema”. Según el empresario, parecería que la innovación y las startups son un tema reservado para fondos con muchos recursos, cuando en realidad existe todo un grupo de personas interesadas en la tecnología que ven oportunidades a cinco o diez años, pero que no saben cómo entrar a participar de ellas.

El vacío que busca llenar

El ecosistema emprendedor costarricense muestra un crecimiento significativo en innovación y talento, con más startups, más programas de aceleración y algunos emprendimientos que ya han logrado acceder a mercados internacionales. Sin embargo, el financiamiento continúa siendo una de las principales limitantes para las empresas que aún no alcanzan el tamaño o la sofisticación que exigen los fondos de capital de riesgo tradicionales, los cuales suelen enfocarse en compañías con métricas de crecimiento más consolidadas. Los inversionistas ángeles, en cambio, entran precisamente en la etapa de mayor riesgo, cuando el emprendimiento todavía está construyendo mercado y necesita tanto capital como acompañamiento cercano. “Por eso se llama inversionista ángel, porque tiene como un aura de protección. Están ahí para protegerte en tu camino”, señaló Lebendiker.

Educar antes que solo invertir

Uno de los aprendizajes centrales de esta iniciativa es que no basta con ofrecer capital: se necesita educar a los nuevos inversionistas y reducir la incertidumbre que implica este tipo de apuestas. A diferencia de instrumentos tradicionales como los depósitos a plazo o los bonos, las inversiones en startups requieren horizontes más largos y no generan liquidez inmediata. “Estas son inversiones de riesgo. No son inversiones que generan una liquidez inmediata”, afirmó Lebendiker, quien agregó que las buenas prácticas en etapas tempranas sugieren un horizonte de entre 5 y 7 años para obtener algún tipo de rentabilidad, aunque justamente ese mayor riesgo trae consigo un mayor potencial de retorno. Por eso, la red ofrece curaduría de oportunidades, capacitación y mecanismos de coinversión, buscando construir un entorno más estructurado, sistémico y confiable tanto para quien invierte por primera vez como para el emprendedor que recibe el capital.

Cómo esta apuesta fortalece la reputación del país

Iniciativas como Costa Rica Angels no solo mueven capital: también construyen una narrativa país. Cada vez que un ecosistema logra estructurar mecanismos de inversión más sofisticados y confiables, envía una señal hacia afuera de que el territorio tiene la madurez institucional y el talento necesario para sostener innovación de largo plazo, algo que interesa tanto a inversionistas extranjeros como a otros emprendedores de la región que evalúan dónde instalarse o expandirse. Al posicionar a Costa Rica como un país que profesionaliza la manera de financiar startups —con curaduría, capacitación y coinversión, en lugar de apuestas aisladas—, la iniciativa contribuye a fortalecer la reputación del ecosistema tecnológico costarricense como uno de los más ordenados y atractivos de Centroamérica, un activo reputacional que trasciende cualquier ronda de inversión puntual y que puede traducirse en más talento, más fondos y más proyectos mirando hacia el país en los próximos años.

Relacionados Artículos