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Compras con inteligencia artificial: quienes llegan vía IA navegan más y gastan más, según Adobe

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Los compradores estadounidenses que usan grandes modelos de lenguaje (LLM) como Gemini de Google o ChatGPT de OpenAI, para obtener recomendaciones de compra pasan más tiempo en los sitios de las minoristas y son más propensos a comprar. Así lo revelan los datos de mayo de Adobe Analytics, que confirman que las compras con inteligencia artificial ya están moviendo la aguja del comercio electrónico.

El hallazgo central es contundente: los consumidores que llegan a los sitios de los minoristas a través de los LLM generaron un 53% más de ingresos por visita que los compradores procedentes de fuentes no relacionadas con la inteligencia artificial. La firma de datos subraya, además, una recomendación clave para las marcas: invertir en páginas web legibles para la IA.

El tráfico de IA hacia el comercio se dispara

El crecimiento no es marginal. El tráfico de IA hacia los sitios web minoristas aumentó un 138% en mayo frente al mismo mes del año anterior, la mayor proporción del total de visitas minoristas desde que Adobe Analytics comenzó a hacer el seguimiento en octubre de 2024.

Y no se trata solo de más visitas, sino de mejores visitas. En mayo, los usuarios que llegaron a un sitio recomendado por la IA convirtieron a una tasa 54% superior a la de los compradores online procedentes de otras fuentes. A eso se suma que estos visitantes pasaron un 53% más de tiempo en los sitios que el resto del tráfico, una señal de mayor intención de compra y de engagement.

Por qué pasa: personalización y mejores referidos

La explicación apunta a la calidad del tráfico que generan los asistentes de IA. Cuando un LLM sugiere un producto, suele enviar al usuario a un sitio nativo del minorista en un momento de decisión más avanzado, lo que se traduce en sesiones más largas y carritos más probables.

“Las minoristas cuyos productos aparecen en las sugerencias de los LLM pueden ofrecer una mayor personalización a los compradores que abandonan las plataformas para completar sus compras en los sitios web nativos”, dijo Vivek Pandya, director de análisis digital de Adobe.

En otras palabras, aparecer dentro de las respuestas de un asistente de IA no es solo visibilidad: es un canal que llega con usuarios mejor calificados y con mayor disposición a gastar.

Un nuevo capítulo para el marketing digital

Para el marketing digital, este cambio redefine las reglas del juego. Durante años la estrategia giró en torno a posicionarse en los resultados de Google y captar tráfico mediante anuncios pagados; ahora una parte creciente de las decisiones de compra empieza dentro de una conversación con un asistente de IA, donde no hay banners ni una primera página de resultados que disputar. Esto obliga a los equipos a repensar dónde y cómo aparecen sus marcas: ya no basta con ser clicable, hay que ser citable por los modelos de lenguaje.

El embudo también se transforma. Si los usuarios que llegan vía IA convierten más y gastan más por visita, el valor se desplaza desde el volumen de tráfico hacia la calidad y la intención d

e cada visita. Los presupuestos de pauta, las métricas de éxito y los contenidos deberán ajustarse a un escenario donde la IA actúa como intermediaria entre la marca y el consumidor. Surge así una nueva disciplina, que algunos ya llaman GEO (Generative Engine Optimization) o optimización para motores generativos enfocada en lograr que los productos, reseñas y contenidos sean comprendidos y recomendados por los LLM. Las marcas que entiendan que la IA es hoy un canal de marketing en sí mismo, y no solo una herramienta, serán las que capturen a los compradores más rentables.

Qué significa paralas marcas: la web ahora también se optimiza para la IA

Para los equipos de marketing y ecommerce, el dato deja un aprendizaje claro. Igual que el SEO tradicional buscaba posicionar una página en los buscadores, hoy aparece un nuevo frente: lograr que los productos y contenidos sean legibles e interpretables por los modelos de lenguaje. Si un LLM no entiende bien qué ofrece un sitio, difícilmente lo recomendará.

Esto implica revisar elementos como la estructura del contenido, las descripciones de producto, los datos estructurados y la claridad de la información para que la IA pueda procesarlos y citarlos. Las marcas que se anticipen a esta tendencia tendrán una ventaja en un canal que, según los números de Adobe, crece a tres dígitos y atrae a los compradores de mayor valor.

La conclusión que dejan los datos es directa: la inteligencia artificial dejó de ser una curiosidad en el comercio electrónico para convertirse en una fuente de tráfico estratégica, más rentable por visita y con tasas de conversión superiores. Optimizar para la IA ya no es opcional para quienes quieran competir en el retail digital.

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