No hay productos en el carrito.

Cómo los travel influencers aumentan el impacto ambiental del turismo global

Tabla de contenidos

Los travel influencers están cambiando la forma de mostrar el mundo en redes sociales. Ya no se limitan a los destinos más conocidos. Cada vez comparten imágenes de lugares remotos y ecosistemas frágiles. Esta tendencia también genera un creciente impacto ambiental.

Los travel influencers aumentan la huella del turismo

Carmen Mínguez es doctora en Geografía y profesora titular de la Universidad Complutense de Madrid. Su especialidad es la planificación y gestión de destinos turísticos. Junto a los profesores Francisco Femenia-Serra y Stefan Gössling, publicó un estudio sobre el impacto ambiental de los travel influencers en la revista científica Current Issues in Tourism. Según la investigación, los 100 principales travel influencers del mundo recorrieron más de 23 millones de kilómetros en avión durante tres años. El transporte aéreo genera una importante cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Además, el turismo incrementa el consumo de energía y recursos naturales.

Por ello, la hipermovilidad de estos creadores no solo contribuye al cambio climático. También puede incentivar a sus millones de seguidores a viajar más. Esto multiplica el impacto ambiental asociado al turismo.

De la Torre de Pisa a los destinos más frágiles

El contenido de los travel influencers también está cambiando. Las fotografías en lugares turísticos tradicionales conviven ahora con imágenes tomadas en zonas mucho más remotas. Entre ellas aparecen Borneo, la Antártida, las Maldivas, Groenlandia y el glaciar Perito Moreno. Muchos de estos destinos son especialmente vulnerables al cambio climático. Sin embargo, su exposición en redes puede aumentar su atractivo turístico. El estudio The geographies of Instagram: travel influencers and benign travel envy analiza precisamente este fenómeno. Los investigadores explican que estas imágenes generan una “envidia viajera benigna”. Se trata de un deseo aspiracional que puede llevar a los seguidores a visitar los mismos lugares para reproducir las fotografías que ven en redes sociales.

Como resultado, aumenta la presión sobre ecosistemas que ya enfrentan problemas como el aumento del nivel del mar, el retroceso de los glaciares y la degradación ambiental. Existe, además, una paradoja: los destinos más vulnerables al cambio climático se vuelven populares en redes, mientras que los viajes necesarios para llegar hasta ellos pueden contribuir a acelerar el problema.

El cambio climático también transforma los destinos turísticos

El impacto no se limita a los lugares promocionados por los influencers. El propio sector turístico enfrenta cambios derivados del calentamiento global. Los destinos tradicionales de sol y playa afrontan el aumento del nivel del mar, la erosión costera, el calor extremo y la escasez de agua. Estos factores pueden reducir su atractivo y dificultar la actividad turística.

Mientras tanto, algunas zonas de montaña y regiones con climas más frescos están funcionando temporalmente como “refugios climáticos”. Sin embargo, esta alternativa también tiene límites. Durante los períodos de calor extremo, el aumento de visitantes puede provocar masificación y ejercer presión sobre ecosistemas e infraestructuras.

Además, pueden surgir conflictos con las comunidades locales y aumentar la demanda de recursos. Por ello, la adaptación no puede consistir simplemente en trasladar a los turistas de unos destinos a otros.

La montaña también tendrá que adaptarse

El turismo de nieve tampoco queda fuera de esta transformación. Muchas zonas de alta montaña ya experimentan una reducción del espesor y la duración de la nieve. El aumento de las temperaturas compromete la viabilidad de las estaciones de esquí y obliga a replantear este modelo turístico. Por ello, las montañas deberán diversificar su oferta y reducir su dependencia de la nieve. Estos destinos pueden ganar atractivo como refugio frente al calor durante el verano. Sin embargo, pueden perder competitividad para los deportes de invierno.

Este escenario muestra cómo el cambio climático obligará a adaptar los destinos turísticos durante todo el año. Cada territorio tendrá que responder de acuerdo con sus condiciones y límites ambientales.

Menos emisiones y viajes más sostenibles

Para Carmen Mínguez, la adaptación requiere actuar sobre el modelo turístico. Uno de los objetivos principales debe ser reducir las emisiones de GEI mediante una movilidad más sostenible. Esto implica disminuir los desplazamientos y utilizar medios de transporte menos contaminantes. A esto se suma la necesidad de promover estancias más largas y diversificar la oferta turística. De esta manera, se puede reducir la saturación de determinados destinos y distribuir mejor los flujos de visitantes.También resulta necesario reforzar la planificación y regulación del territorio. Esto incluye proteger los ecosistemas naturales e impulsar infraestructuras adaptadas al nuevo contexto climático.

Los influencers también pueden impulsar un turismo responsable

La transformación también debe alcanzar a los viajeros. Para ello, la especialista considera fundamental promover una comunicación responsable sobre el cambio climático y el cuidado del medio ambiente.

Empresas y administraciones tienen un papel importante en este proceso. Ambas deben fomentar un turismo basado en la sostenibilidad y orientado al largo plazo. El reto no consiste únicamente en adaptar el turismo al cambio climático. También implica transformar el modelo turístico para reducir su contribución al problema.

En este escenario, los travel influencers pueden tener un papel relevante. Sus millones de seguidores les permiten influir en la forma en que se perciben y visitan los destinos. Por ello, la nueva cultura del viaje deberá apostar por menos emisiones, mayor respeto por los ecosistemas y límites claros para la presión turística.

Relacionados Artículos