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Tu marca ya tiene reputación con la IA, aunque no lo sepas

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La inteligencia artificial ya decide qué empresas conocemos primero

Durante años el reto de cualquier marca fue aparecer bien posicionada en Google. Hoy hay un paso previo que muchas empresas todavía no están mirando: qué responde una IA cuando alguien le pregunta por ellas. Ana Milagros Oreja, consultora de comunicación y storytelling, viene insistiendo en que ese cambio ya está pasando, no es algo que vaya a llegar en unos años. Cada vez más personas le preguntan a un asistente conversacional antes de visitar una web corporativa o de hablar con alguien de la empresa, y esa primera respuesta ya condiciona la percepción que se forman sobre esa organización, incluso antes de que exista un contacto real.

El tráfico ya no pasa solo por los buscadores

Oreja cita una proyección de Gartner que anticipa una caída del 50% en el tráfico orgánico. Eso significa, en la práctica, que buena parte de la influencia sobre una persona ya ocurre antes de que llegue a visitar el sitio de una empresa. La decisión de confiar o no en una marca se está formando en una conversación con un asistente de IA, no en el sitio web, y eso cambia por completo el lugar donde se juega la primera impresión. Antes competíamos por aparecer entre los primeros resultados de un buscador. Ahora competimos por ser directamente la respuesta que da la IA cuando alguien pregunta por una marca, un servicio o una categoría entera, algo que no requiere las mismas estrategias que el SEO tradicional al que estábamos acostumbrados.

Cómo eligen las IAs a quién mencionar

Los motores generativos combinan indexación con modelos de lenguaje, y según explica Oreja, priorizan cosas muy concretas a la hora de decidir qué mencionar y qué dejar afuera. Miran que una empresa hable de lo mismo con el tiempo, que aparezca en varias fuentes que se puedan indexar, que su narrativa sea coherente entre canales, que tenga señales de autoridad que se repitan una y otra vez, y que su especialización quede clara sin ambigüedades. En otras palabras, la reputación algorítmica no se logra de un día para otro con una campaña puntual. Se construye acumulando coherencia a lo largo del tiempo, de la misma forma en que una persona se gana la confianza de otra: mostrando lo mismo, de la misma manera, una y otra vez.

Las preguntas que toda marca debería hacerse

Para saber si una empresa está bien parada frente a estos sistemas, Oreja propone hacerse algunas preguntas simples pero incómodas, del tipo que muchas organizaciones todavía no se han planteado. Qué responde la IA cuando alguien pregunta por tu categoría. Si tu posicionamiento es claro para un modelo generativo o si termina mezclado con el de la competencia. Si tu narrativa es consistente en todo el ecosistema digital, desde tu web hasta tus redes y las notas de prensa que se han publicado sobre ti. Y, quizás la más reveladora de todas, si te están citando como referente dentro de tu industria o si apenas te mencionan de paso, como una opción más entre muchas.

Cuidar la reputación ya no es solo cosa de comunicación

Este cambio también afecta a otras áreas que antes no se pensaban ligadas a reputación, como la forma en que se organiza un evento institucional o una rueda de prensa. Oreja menciona, por ejemplo, que hasta un detalle como la precedencia en una fotografía oficial puede debilitar el mensaje que una organización quiere proyectar, porque cuando la imagen no refleja correctamente quién es quién, el mensaje pierde fuerza y no transmite el valor que debería llegar a los públicos de esa institución. La idea de fondo es que todo comunica, desde lo más visible hasta lo más pequeño, y todo eso también termina alimentando lo que dicen los sistemas de IA sobre una marca cuando alguien les pregunta.

Lo que queda de todo esto

La reputación siempre dependió de las personas, pero ahora también depende de cómo la interpretan las máquinas, y esa es una capa que la mayoría de las empresas todavía no está gestionando de forma consciente. Las que entiendan esto antes van a tener una ventaja real, porque cuando alguien pregunte por ellas, la respuesta ya no la va a dar solo un buscador con una lista de enlaces. La va a dar una IA que decidió, con base en patrones, coherencia y repetición, qué contar sobre esa marca y qué dejar afuera de la historia.

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