Las marcas ganan velocidad, pero los consumidores dudan
La IA en marketing permite a las empresas producir campañas más rápido, analizar grandes volúmenes de datos y reducir costos. Sin embargo, esa eficiencia comienza a chocar con una preocupación real entre las audiencias.
Según el reporte The State of AI in Advertising de Statista, el 59 por ciento de los consumidores considera que uno de los principales riesgos de usar inteligencia artificial es la pérdida del toque humano. La cifra revela una tensión de fondo para toda la industria. Mientras las compañías encuentran beneficios económicos claros, las personas siguen valorando la autenticidad y la conexión humana con las marcas.
Los consumidores reconocen ventajas, pero también riesgos
Una encuesta entre cinco mil consumidores de Australia, Canadá, Reino Unido y Estados Unidos muestra que las personas sí identifican ventajas concretas. El 47 por ciento considera que la IA puede acelerar el servicio al cliente, mientras un 38 por ciento cree que puede ayudar a los empleados en su trabajo diario.
Pero los beneficios conviven con preocupaciones importantes. Además del temor a perder el toque humano, un 57 por ciento menciona la pérdida de empleos como desventaja y otro 57 por ciento señala la imposibilidad de hablar con una persona real. Un 43 por ciento muestra preocupación por la privacidad y un 40.5 por ciento advierte sobre el potencial de la tecnología para engañar al consumidor.

Dentro de las empresas, la eficiencia manda
La paradoja se profundiza cuando se observa lo que ocurre dentro de los equipos de marketing. Para muchos profesionales, el principal atractivo de la inteligencia artificial es precisamente la eficiencia operativa.
Entre los marketers consultados, un 57 por ciento señala las horas ahorradas por empleados de tiempo completo como una de las métricas principales para evaluar el retorno de la inversión en IA. Un 43 por ciento mide la reducción de costos con proveedores externos y un 38 por ciento considera el acortamiento del ciclo de lanzamiento de campañas. Los resultados económicos ya son visibles, un 37 por ciento de los marketers reportó un retorno de entre dos y tres veces la inversión original.

El aprendizaje clave: la reputación se construye en el equilibrio
Aquí está la lección central para cualquier equipo de comunicación y reputación de marca. La discusión ya no gira alrededor de si usar inteligencia artificial, sino de dónde hacerlo y cuándo conservar la participación humana.
Statista destaca el caso de Dove, marca que ha adoptado públicamente una posición contra el uso de inteligencia artificial generativa para representar mujeres en su publicidad. La estrategia responde a su compromiso de representar distintos tipos de belleza, ante el riesgo de que las imágenes generadas por IA reproduzcan estándares restrictivos. El caso muestra que la coherencia entre los valores declarados de una marca y su uso de tecnología se ha vuelto parte de la gestión reputacional.

Más eficiencia no significa automáticamente mejor publicidad
La percepción del consumidor ofrece otra señal de alerta para las marcas. Statista señala que las audiencias no necesariamente rechazan la inteligencia artificial en sí misma, sino la publicidad poco imaginativa que esta puede producir en exceso.
Producir contenido de manera casi instantánea no elimina la necesidad de construir campañas capaces de generar una respuesta emocional genuina. El reporte sostiene que los consumidores continúan valorando la creatividad auténtica por encima del volumen de producción.
La nueva competencia publicitaria se perfila alrededor de un equilibrio claro. Usar la IA para ganar velocidad y personalizar campañas, sin convertir a las marcas en entidades impersonales. Para las empresas latinoamericanas que adoptan estas herramientas, la eficiencia tecnológica puede ser una ventaja competitiva, pero conservar el toque humano será indispensable para no debilitar la conexión con el consumidor.





