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Tu perfil profesional también es hackeable: así se protege la reputación digital

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Tener buen promedio, terminar una carrera y dominar los conocimientos de una profesión ya no es suficiente para entrar al mercado laboral. En un entorno cada vez más digital, estudiantes y recién egresados también necesitan proteger su información y construir una reputación digital sólida. Así lo planteó Jezrael Daniel Durán González, gerente de Talento Humano y Responsabilidad Social de One IT, durante la conferencia impartida en la Expo Empleo UAG 2026 de la Universidad Autónoma de Guadalajara.

Las redes sociales también forman parte del perfil profesional

Durante su participación, el especialista explicó que la empleabilidad ya no depende únicamente de los conocimientos adquiridos en el aula. Las empresas buscan candidatos capaces de demostrar sus habilidades, adaptarse a los cambios tecnológicos y desenvolverse con responsabilidad en entornos digitales. La presencia que una persona construye en internet se convierte, en ese sentido, en parte de su identidad profesional. Por eso recomendó aprovechar plataformas profesionales para mostrar proyectos, logros y conocimientos que ayuden a diferenciarse frente a posibles empleadores, en lugar de dejar esa presencia digital al azar.

Cómo proteger la información y la reputación digital

El experto compartió varias medidas sencillas para reducir riesgos. Entre ellas, activar la verificación en dos pasos en las cuentas que lo permitan, verificar remitentes y enlaces antes de abrir archivos o compartir datos, y evitar difundir información personal innecesaria en redes sociales. También recomendó desconfiar de vacantes o mensajes sospechosos que soliciten datos sensibles, construir un portafolio con proyectos reales que respalden lo que aparece en el currículum, y mantenerse actualizado frente a nuevas herramientas, incluida la inteligencia artificial. Estas prácticas forman parte de lo que se conoce como higiene digital.

El factor humano, la mayor vulnerabilidad en ciberseguridad

Durán González señaló que la seguridad de la información dejó de ser un tema exclusivo de quienes trabajan en tecnología. La expansión de dispositivos conectados a internet, desde teléfonos hasta sistemas bancarios y aparatos domésticos, multiplicó los puntos de entrada para un ataque. De acuerdo con datos presentados en la conferencia, 62% de las brechas de seguridad a nivel mundial están relacionadas con el error humano. A esto se suma que la inteligencia artificial facilita la creación de mensajes de phishing cada vez más convincentes y difíciles de detectar a simple vista.

La velocidad del phishing generado con inteligencia artificial

Un experimento de IBM X-Force, citado durante la conferencia, ilustra el tamaño del problema. Un correo de phishing elaborado con inteligencia artificial tomó apenas cinco minutos, mientras que un equipo de especialistas necesitó cerca de 16 horas para construir uno comparable. La diferencia expone una nueva realidad para cualquier perfil profesional, los intentos de fraude se producen más rápido y con mayor sofisticación, lo que obliga a los usuarios a desarrollar hábitos constantes de verificación antes de abrir enlaces o compartir información sensible.

Una brecha de talento que también es oportunidad

La creciente necesidad de proteger información y sistemas está generando demanda de especialistas en ciberseguridad. Durán González destacó que, según datos del World Economic Forum, existe una escasez de casi cuatro millones de profesionales de ciberseguridad en el mundo. Para los estudiantes, dijo, este panorama representa tanto un desafío como una oportunidad para desarrollar conocimientos en protección de datos, inteligencia artificial y seguridad digital. Como resumió el especialista, “la ciberseguridad no es un tema ajeno”, sino una responsabilidad compartida por cualquier persona conectada a internet.

Cuatro cualidades para fortalecer un perfil profesional

El especialista cerró su presentación con cuatro cualidades que ayudan a fortalecer un perfil ante el mercado laboral. La congruencia, entendida como la capacidad de demostrar las habilidades incluidas en el currículum. La proactividad, para identificar problemas y proponer soluciones sin esperar instrucciones. El aprendizaje autónomo, como disposición constante para actualizar competencias. Y la innovación, entendida como la capacidad de aprovechar nuevas herramientas tecnológicas, incluida la inteligencia artificial, para resolver problemas de forma más eficiente.

Prepararse para el mercado laboral actual implica mucho más que obtener un título universitario. Construir una presencia digital responsable, proteger la información personal y mantenerse actualizado frente a los avances tecnológicos son acciones que hoy forman parte de cualquier estrategia profesional. En un entorno donde la reputación se construye tanto dentro como fuera de las plataformas laborales, cuidar la identidad digital se ha convertido en una condición básica para competir en el mercado de talento.

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