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Seis países de Latinoamérica figuran entre los 50 con mejor reputación internacional

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La reputación ya no es un tema exclusivo de marcas y empresas, también aplica a los países. Así lo confirma el informe RepCore Nations 2026, elaborado por la consultora Reputation Lab, que mide el grado de admiración, respeto y confianza que despierta cada nación en el mundo. Según este estudio, seis países latinoamericanos lograron colarse entre los 50 con mejor reputación internacional a nivel global, un dato que confirma el peso creciente que tiene la percepción externa incluso a escala país.

Perú lidera la región, pero con reputación moderada

Perú fue el país latinoamericano mejor ubicado en el listado global de 2026, al ocupar el puesto 25 entre las 74 naciones evaluadas. Sin embargo, y a pesar de ser el mejor situado de la región, el informe señala que el país andino tiene una “reputación moderada”, lo que indica que aún hay margen de mejora incluso para el líder regional. Detrás de Perú se ubican Brasil (31), Chile (33), Argentina (36), México (41) y Colombia (50), completando así los seis países latinoamericanos que lograron entrar en el top 50 mundial de reputación.

Por qué la reputación de un país también es un activo de marca

El informe deja un aprendizaje que interesa directamente al mundo de la comunicación y el marketing: la reputación de un país influye de forma directa en la confianza que generan sus productos y servicios, así como en la disposición de los consumidores a pagar más por ellos. Es el mismo principio que rige la reputación de cualquier marca comercial, donde la percepción externa termina condicionando el valor que el público está dispuesto a reconocerle. Reputation Lab respalda esta idea con una cifra concreta: cada punto adicional de mejora en el RepScore se traduce en un aumento del 7,2% en los ingresos turísticos y de un 1% en los flujos de inversión extranjera directa, lo que convierte a la reputación en un activo con impacto económico medible.

El ranking global: las democracias estables siguen dominando

A nivel mundial, Japón lidera el listado, seguido por Canadá, Suiza, Australia, Dinamarca, Noruega, Italia, Finlandia, Nueva Zelanda y Suecia. Japón avanzó siete posiciones respecto al año anterior y con ello logró superar tanto a Canadá como a Suiza, en lo que el informe describe como una mejora clara de su percepción internacional. En el otro extremo de la tabla, Irán ocupa la última posición, luego de que su reputación se deteriorara aún más en medio de la guerra en Medio Oriente. Israel, por su parte, registró el mayor deterioro reputacional de todo el estudio: desde 2022 ha perdido 15,8 puntos y ha caído 20 posiciones, hasta ubicarse en la casilla 57. Estados Unidos tampoco muestra señales de recuperación y, según el informe, mantiene una reputación débil entre los ciudadanos del G7 tras el fuerte retroceso que ya había registrado en 2025.

La notoriedad no siempre significa admiración

Reputation Lab plantea una idea que ya venía repitiéndose en ediciones anteriores del informe, y que resulta especialmente útil para quienes trabajan en comunicación y reputación de marca: la notoriedad internacional no se traduce automáticamente en admiración, respeto o confianza. Un país, al igual que ocurre con una marca comercial, puede ser ampliamente conocido en el mundo y, aun así, no gozar de una buena percepción entre las audiencias que lo evalúan, lo que confirma que ser reconocido y ser bien reputado son dos cosas distintas.

Una reputación media a la baja en las principales economías

La edición 2026 del informe se basó en una consulta realizada en 36 países, que evaluó la reputación de 74 naciones a partir de un total de 124.014 valoraciones recogidas mediante encuestas online. El análisis reveló una tendencia que preocupa a nivel global: la reputación media de las 60 mayores economías del mundo cayó 0,86 puntos frente al año anterior, con 43 de esas economías empeorando su reputación, solo 14 logrando mejorarla y apenas tres manteniéndose estables en el periodo analizado.

Según los autores del informe, la reputación se ha consolidado como un activo estratégico para los países, especialmente en un contexto de deterioro generalizado de la percepción internacional. Las naciones que logran generar admiración, respeto y confianza mantienen ventajas competitivas relevantes frente al resto, ventajas que terminan traduciéndose en más turismo, más inversión extranjera y más capacidad para atraer talento.

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