Qué es el compliance y por qué ya afecta la reputación empresarial
Compliance es una palabra en inglés que en español podemos traducir como cumplimiento. Se refiere al área de una empresa encargada de que todo se haga dentro de la ley y las buenas prácticas: desde cómo se manejan los contratos hasta cómo se denuncia una irregularidad interna.
Durante años, esta función vivió aislada, casi escondida entre abogados y manuales. Hoy ya no es así. Según la Encuesta Global de Cumplimiento 2025 de PwC, el 70 por ciento de las empresas dice que las reglas se volvieron más complejas en los últimos tres años. Y cuando algo falla en ese terreno, la noticia ya no se queda en un expediente legal. Se conoce, se comenta y golpea directamente la imagen pública de la marca.
Por eso el compliance dejó de ser solo un tema técnico. Se convirtió en un asunto de reputación empresarial.

El “compliance de papel”: la trampa que más destruye reputación empresarial
Muchas empresas en América Latina caen en un error común. Tienen manuales, políticas y canales de denuncia, pero solo existen en el papel. Nadie los aplica de verdad en el día a día. Las autoridades del Departamento de Justicia de Estados Unidos le pusieron nombre a esta práctica: compliance de papel.
Ese es, justamente, el punto donde nace el mayor riesgo. La abogada Leonor Herrera Villarroel, cofundadora de la Asociación Chilena de Ética y Compliance, lo resume así: “El verdadero cambio de paradigma ocurre cuando dejamos de entender el compliance como una función orientada exclusivamente al cumplimiento de normas”. Cuando una empresa solo simula cumplir, la crisis reputacional llega sin aviso.

Un caso real: cómo una crisis de compliance hunde la reputación de una marca
El caso de Noelia Romero, compliance officer del FC Barcelona, es un buen ejemplo de lo que está en juego. Romero abrió una investigación interna apenas se conoció el Barçagate, un escándalo ligado a una campaña de desprestigio contra jugadores y voces críticas del club.
El episodio dañó la reputación del club frente a hinchas y patrocinadores. También mostró algo incómodo: qué tan vulnerable queda una empresa cuando decide callar a quien intenta protegerla. Meses después, Romero fue despedida. Un juzgado laboral de Barcelona calificó ese despido como improcedente y como una represalia directa. La lección para cualquier empresa es clara: ignorar al área de cumplimiento tiene un costo reputacional alto.
Las líderes que están redefiniendo la reputación empresarial desde el compliance
A nivel mundial, las mujeres ya son el 50 por ciento de quienes trabajan en compliance. Sin embargo, solo ocupan el 36 por ciento de los cargos de Director de Cumplimiento, según la Association of Certified Compliance Professionals.
Mary Shirley, cofundadora del pódcast Great Women in Compliance, dice que cualidades como la empatía son clave en este trabajo. Ganarse la confianza de la organización puede ser la diferencia entre contener una crisis a tiempo o dejar que se salga de control. Alba Lema, presidenta internacional de la World Compliance Association, piensa parecido. Para ella, escuchar y buscar consensos son justo las habilidades que hoy protegen mejor la imagen de una empresa.

Sesgos y brecha salarial: un riesgo reputacional que las empresas ignoran
Sobre el tema salarial, Shirley no se guarda nada: “Animo a todas las mujeres en compliance a tener conversaciones francas con sus pares sobre el salario”, afirma. Esa información, explica, ayuda a quienes están mal pagadas a pedir más con confianza. También hace un llamado a quienes contratan: revisar los sesgos que llevan a evaluar a los hombres por su potencial y a las mujeres solo por la experiencia que ya tienen.
Esta brecha no se queda puertas adentro. Una empresa que no diversifica el liderazgo de su área de cumplimiento también proyecta una imagen desactualizada hacia afuera. Y eso hoy pesa en la reputación empresarial frente a inversionistas y consumidores.
El futuro de la reputación empresarial pasa por un compliance con voz propia
El oficial de cumplimiento del futuro necesita más que conocer las normas. Necesita entender el negocio completo, anticiparse a los cambios regulatorios y tecnológicos, y sobre todo, tener suficiente influencia para que la alta dirección lo escuche antes de que el daño ya esté hecho.
Susana Pino, socia líder regional de Risk Assurance Services de PwC Interaméricas, plantea que las empresas necesitan moverse rápido para adelantarse a los riesgos. El mensaje de fondo es sencillo: la reputación empresarial ya no se mide por cuántas crisis se apagan, sino por cuántas se evitan gracias a una cultura de cumplimiento real.





