El uso de redes sociales casi se ha generalizado entre la población con acceso a Internet. Con la penetración de los teléfonos inteligentes en Latinoamérica y las facilidades para adquirir planes de datos, también ha aumentado la cantidad de tiempo que se permanece en en estas plataformas.

Todo esto ha conllevado múltiples impactos en las interacciones sociales, la forma de promocionar las marcas y de hacer negocios en general. Pero además, también está transformando tu cerebro.  Es un poco más difícil de ver, pero varios investigadores han desarrollado estudios que lo demuestran.

¿Te suena extraño? En realidad no lo es. Existe algo llamado “plasticidad cerebral”, que es básicamente nuestro cerebro transformándose físicamente, mientras sea adapta al entorno.

Por ejemplo, un estudio realizó escáneres cerebrales de varios sujetos antes y después de que aprendieran a hacer malabares. Ese entrenamiento literalmente transformó físicamente la arquitectura de sus cerebros.

Por supuesto, estos cambios físicos representan transformaciones de otros tipos, por ejemplo, nuevas conexiones neuronales, aprendizajes y prácticas.

Las redes sociales también están esculpiendo nuestro cerebro, estas son solo algunas de las formas en las que lo hacen:

 

1. Deterioro de la materia blanca por adicción

Aunque el título te parezca dramático, es así. Resulta que estudios utilizando escáneres cerebrales encontraron que el uso de las redes sociales conlleva deterioro en la materia blanca del cerebro, específicamente en las regiones que controlan el procesamiento emocional, la atención y la toma de decisiones.

Estas son las mismas regiones que se ven deterioradas por la adicción a las drogas. Pero claro, en lugar de tratarse de una adicción a una sustancia física, se trata de una adicción de tipo psicológico.

Ese impacto en el cerebro hace que cada vez nos sea más difícil controlar la cantidad de tiempo que permanecemos utilizando las redes sociales. Incluso, hay quienes aseguran que simplemente no pueden dejar de verlas.

La razón se encuentra en lo fácil que les es a las redes sociales estimular la zona del cerebro en la que se desencadena la sensación de placer, la llamada “recompensa inmediata”. Esto te hace sentir bien, entonces el cerebro crea nuevas conexiones para que ocurra más seguido y por lo tanto lo desees más.  En otras palabras, somos adictos.

 

2. Reduce la capacidad de realizar múltiples tareas a la vez

Todos conocemos a alguien que está saltando de un dispositivo a otro constantemente: la computadora, la tablet, el teléfono… Incluso, hay quienes tienen varios teléfonos.

A primera vista, podría parecernos que estas personas tienen una habilidad casi sobrehumana para el multitasking (realizar múltiples tareas a la vez). En realidad, ocurre lo contrario.

El uso continuo de redes sociales nos ha hecho más susceptibles a ser interrumpidos estímulos ambientales irrelevantes. Es decir, las constantes notificaciones y el estar pendiente de qué ocurre a cada instante en las redes sociales,  hace que nos distraigamos con mucha mayor facilidad.

Con esto, solo hemos logrado que caiga en picada la habilidad de prestar atención a dos o más tareas a la vez. Seamos realistas, muchas veces difícil concentrarnos en una sola tarea si a un lado tenemos un teléfono inteligente anunciándonos que nos enviaron un mensaje por WhatsApp, que nuestro amigo actualizó su estado en Facebook o que ese cantante que tanto nos gusta ha iniciado un video en vivo en Instagram.

En resumen, ejecutar más tareas en línea reduce la habilidad para filtrar las interferencias, afectando también la capacidad de nuestra memoria a corto plazo.

 

3. El sistema nervioso se está reestructurando

Nuestro sistema nervioso está ahora más alerta para reconocer las notificaciones de las redes sociales. Incluso, ya hay quienes confunden una simple comezón con la vibración de su teléfono.

Seguramente te ha pasado que crees haber sentido que tu teléfono vibraba y cuando revisaste no era así. Si te pasa muy seguido, es probable que tengas el síndrome de vibración fantasma.

Es un fenómeno psicológico en el que crees que recibiste una notificación, pero no fue así. Esto lo explica la Teoría de la detecciòn de señal, que estudia la forma en la que nuestro cerebro detecta, interpreta y reacciona ante estímulos externos.

Como nuestro cerebro está tan pendiente de esto estímulos y le produce placer, se anticipa a la sensación de bienestar y recompensa que podría sentir al recibir una notificación, entonces empieza emularlos involuntariamente.

 

¿De qué otra forma crees que las redes sociales han impactado tu cerebro? Déjanos tu comentario.