Tu proyecto o marca podría crecer de manera impresionante y rápida, ganando millones de usuarios en poco tiempo y con esto multiplicar tus ingresos. La solución está conocer el Growth Hacking y proponerte implementarlo en 2017.

Definir el qué es Growth Hacking puede ser todo un reto. Mientras algunas personas creen que no es más que marketing bajo otro nombre, o un término elegante para que el experto pueda cobrar más, la realidad es que se trata del enfocarse en el crecimiento, sin voltear a ver a otro sitio.

Un growth hacker no es un mercadólogo, tampoco es su reemplazo, simplemente es diferente. La razón es porque su mayor valor se encuentra en los emprendimientos jóvenes.

Por ejemplo, establecer planes de marketing estratégico, construir y gestionar equipos de trabajo, así como tratar con proveedores externos, consolidar presupuestos y pensar en conversiones. Todas estas son habilidades que poseen los mercadólogos y son valiosísimas, pero en etapas más avanzadas de un emprendimiento.

Sin embargo, cuando un proyecto se encuentra en la etapa de startup hay un solo objetivo, el crecimiento.  Si el emprendimiento no crece a un determinado ritmo en un determinado tiempo, el fracaso dejará ver su rostro. Es la única métrica que un growth hacker debe perseguir.

 

Cómo surgió el Growth Hacking

El término es muy nuevo, fue acuñado tan solo en 2010 por Shean Ellis, el genio detrás del crecimiento de Dropbox, entre muchos otros.

Su trabajo siempre fue como consultor para emprendimientos jóvenes. Llegaba, establecía procesos, herramientas y líneas de pensamiento, para luego entregar las riendas a alguien más y saltar hacia un nuevo emprendimiento.

El problema era precisamente encontrar quién pudiera reemplazarlo como el encargado de crecimiento, las personas que aplicaban para llenar la vacante eran generalmente expertos en marketing. Pero Ellis sabía que no se trataba de una tarea de marketing, sino de crecimiento.

Así, en lugar de buscar mercadólogos, colocó un anuncio en el que solicitaba un growth hacker. El término pegó y se convirtió en una categoría en sí mismo.

 

Growth Hacking y los productos

El marketing tuvo que dar un giro vertiginoso cuando el internet apareció, pero sobre todo en los últimos años en los que la palabra “producto” ha mutado, desde su concepción original de algo físico, a su nueva forma, algo intangible y en muchos casos digital.

Entre esta nueva generación de productos se encuentra Facebook, una plataforma de autopromoción digital. También Uber, un servicio de contratación de transporte por medio de una aplicación, que hace unos días recién se estrenó en la ciudad de Guatemala.

 

Qué hace un Growth Hacker

Básicamente es un curioso permanente, experto en analizar los hallazgos que resultaron de su curiosidad y, sobre todo, de darle giros y  soluciones creativas a esos hallazgos. Su línea de pensamiento, para tener éxito, debe alejarse de lo tradicional y obligarle a “pensar fuera de la caja”.

La clave está en las combinaciones que logran entre herramientas existentes y técnicas innovadoras para aprovecharlas. Todo pensando en el máximo provecho a un bajo costo.

Por ejemplo, el “de boca en boca” no requiere de una inversión monetaria, pero sí de hacer que cada usuario se convierta en un vocero del proyecto, hacer que los productos obliguen a las personas a hablar de ellos.

 

Aplicar Growth Hacking

Como todo, no hay una fórmula mágica, pero existen algunos parámetros que te pueden ayudar a saber por dónde empezar:

 

Es todo acerca del producto:

Tu producto más allá de solo ser necesario, tiene que ser deseable. El término adecuado será product/market fit. Si los usuarios no lo necesitan ni lo quieren, no importa cuánto hagas, el producto no se va a mover.

En lugar de pensar en gastar en marketing más adelante para convencer a los potenciales compradores de lo maravilloso que es el producto, inviértelo en investigación y desarrollo de un producto que se adapte a sus necesidades.

 

Función/marketing:

Encuentra qué detalle en tu producto puede ser una herramienta de promoción en sí misma. Es decir, el producto puede ser autopromocinable. El mejor ejemplo es Facebook, cada vez que una persona lo utiliza, todos sus contactos se enteran mediante el news feed o notificaciones.

O de seguro te has suscrito a algún boletín electrónico utilizando tu cuenta de Google o Facebook, esto también es un ejemplo de growth hacking. Si tu servicio funciona sin dificultades junto a otro de tanto alcance, aumentarás las suscripciones y los DAU (usuarios activos diarios por sus siglas en inglés).

 

Apunta a viralizarte:

Toma esa función/marketing y encuentra la forma de que las personas la compartan. Dropbox lo logró al ofrecer espacio gratis por cada amigo que invitaras.  Facebook implementó los códigos para embeber su contenido en todos lados. Spotify lo logró cuando se integró con Facebook.

 

Fideliza y rediseña

Tu producto no puede ser estático, constantemente tiene que mejorar la experiencia del usuario: hacer el proceso de uso o adquisición más fácil, rápido, intuitivo, etc. Asegúrate de siempre brindarles nuevos valores agregados al regresar.

Es mucho más fácil encontrar nuevos usuarios que fidelizar a los existentes. Para crecer, y hacerlo rápido, necesitas nuevos usuarios, pero sobre todo, que los usuarios actuales se queden contigo y sigan regresando.

Si ya lograste resolver una de sus necesidades, ahora debes hacer que se sienta importante y así se convertirá en un verdadero vocero de tu marca. Fidelizar un cliente a la larga también significa atraer nuevos.